Autor: Roald Dahl

Roald Dahl no necesita presentación alguna. Sus cuentos -constantemente releídos- despiertan en mí algo de aquel yo infantil al que le gustaba saltar sobre los charcos en los días de lluvia. Seguramente fue él el culpable de que me gustara tanto leer, con sus gamberros personajes y sus paisajes fantásticos. Me recuerdo a mí mismo abriendo alguna barra de chocolate e imaginándome que dentro se escondía algún billete dorado que me invitaba a un mundo lleno de cosas maravillosas e increíbles. Quizá es esa admiración que le guardo a este escritor británico la razón por la cual organicé en mi blog un reto en el que os invitaba a todos a rememorar vuestra infancia releyendo alguno de sus muchos cuentos. La experiencia fue increíble, todas vuestras reseñas coincidían en que Roald Dahl era un genio de la literatura infantil. Y es que ¿quién no recuerda sus cuentos acompañados de las fantásticas ilustraciones de Quentin Blake?

Hoy Roald Dahl cumpliría noventa y siete años. Nació en la Cardiff (Gales) de 1916. Sus padres, Harald Dahl y Sofie Magdalene Hesselberg, de origen noruego, le pusieron el nombre de Roald en honor al explorador Roald Amundsen, que en aquellos tiempos era considerado un héroe en Noruega. Con tan solo cuatro años perdió a su hermana Astri, que sufrió una apendicitis. Unas pocas semanas más tarde de esta desgracia su padre también falleció no sin antes transmitirle a su mujer el deseo de que sus hijos fueran educados en una escuela inglesa. La madre de Roald Dahl renunció a volver a Noruega con sus parientes para cumplir el deseo de su difunto marido. Al igual que todos los protagonistas de sus libros, a la edad de ocho años Roald era un chico travieso: junto a cuatro amigos pusieron un ratón muerto en un tarro de dulces de un negocio local próximo a su colegio. A medida que crecía parecía ir sintiendo un interés creciente por la fotografía. Después de varios empleos temporales, cada cual más diferente del anterior, se unió a la Royal Air Force a los veintitres años y no tardaron en ascenderle a oficial.

Un día volaba en su avión de Egipto a Libia y no supo encontrar el tramo final. Debido al poco combustible que tenía tuvo que realizar un aterrizaje de emergencia en medio del desierto con la mala fortuna de dar con una roca que hizo que el avión se estrellara. Afortunadamente tan solo se fracturó el cráneo, se rompió la nariz y perdió la vista, porque si no se hubiera alejado del avión en llamas en vez de desmayarse habría muerto. Pronto fue rescatado y, aunque se despertó, no recuperó la vista. Lo trasladaron a un gran hospital situado en Alejandría y cuando a las ocho semanas recuperó la vista lo primero que vio fue una hermosa enfermera llamada Mary de la cual no tardó ni un segundo en enamorarse. Un amor que no fue correspondido.

A los veintiseis años empezó a escribir y su primer libro, que relataba el accidente que sufrió, resultó ser todo un éxito. Se casó con una famosa actriz y desde aquel momento no dejó de escribir, a pesar del trágico fallecimiento de más de un hijo. No podemos ocultar el lado sombrío de este autor británico que se declaraba anti-israelí. Aunque tenía diversos amigos judíos y posteriormente dijo no ser antisemita pero sí estar en contra de la injusticia que tuvo lugar en Israel llegó a decir que “hay un rasgo en el carácter judío que provoca aversión… Quiero decir que siempre hay una razón por la cual lo anti-algo crece en cualquier sitio; incluso un apestoso como Hitler no los escogió a ellos sin razón”. Aunque me entristezca también tenemos que observarlo en el contexto de la historia de la época en que lo dijo. Roald Dahl murió de leucemia en 1990 con setenta y cuatro de edad pero Jorge, el Gigante Bonachón, Charlie Bucket, Willy Wonka, Matilda y todos los personajes que nacieron de sus cuentos permanecen immortales. Gracias Roald.

*
  • Libros más famosos: James y el melocotón gigante, Charlie y la fábrica de chocolate, Charlie y el gran ascensor de cristal, Los Cretinos, La maravillosa medicina de Jorge, El gran gigante Bonachón, Las Brujas, Matilda, Agu Trot, El vicario que hablaba al revés, Cuentos en verso para niños perversos.
  • Nota: aunque el texto es propio, la información proviene del portal Wikipedia. Más información sobre el autor aquí.

23 comentarios sobre “Autor: Roald Dahl

  1. He leído Charlie, James, Matilda (de mis favoritos) y Las Brujas. Debería leerme los demás libros, pero entr otras cosas, son muy difíciles de conseguir. Pero me parece indignante por mi parte no haberlos leído. Ojalá pueda ser pronto.

    Y gran homenaje a este hombre, no importa su ideología política, aunque estés en desacuerdo con ella, lo importante es que te guste su obra, o al menos es lo que pienso.

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  2. A mi ha sido un autor que me ha gustado de niña, de joven y me sigue gustando de adulta. Por eso es grande. Y porque crea adictos a la lectura. Matilda es una de mis preferidas. Y esa fábrica de chocolate ha creado un “monstruo” 😉

    Besos!

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  3. Es un autor que he descubierto bastante mayorcita, pero ha sido un placer volver de su mano a sentirme un poco niña, a dejar que la fantasía sea la protagonista y aún me quedan unas cuantas historias suyas por disfrutar.

    Besos

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  4. Pues no relacionaba sus obras con el nombre de esta autor, lo he aprendido gracias a la fabulosa entrada que has hecho sobre él…muchisimas gracias por acercarnos a la vida (ciertamente, para escribir un libro) de este escritor. Saludos !

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  5. Hola

    Primero que nada, gracias por seguir mi blog y convertirte en el seguidor número 100. En cuanto a Un mundo feliz, te cuento que hoy temprano lo terminé de leer y me encantó, mucho, así que te lo recomiendo, no obstante, te advierto que al principio puede ser un poco pesado con las descripciones, sólo un poco.

    Ahora, sobre tu entrada, se nota en ella que te gusta Roald Dahl. No conocía su historia, y de los libros que nombras, sólo he leído Matilda, Las brujas y Charlie y la fábrica de chocolate. Me causó gracia esto que escribiste “vio fue una hermosa enfermera llamada Mary de la cual no tardó ni un segundo en enamorarse. Un amor que no fue correspondido.” Parecía típica historia de amor… y no fue nada XD En cuanto a las creencias del autor, creo que todos los tienen, y si fuera por eso, detestaríamos a muchos, probablente…

    ¡Saludos!

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