Demasiada felicidad, de Alice Munro


“Al poco tiempo un día él volvió a casa y vio que se había ido. Se habían ido su abrigo y sus botas, su preciosa ropa y el quimono que yo le había llevado. Se habían ido su pelo de caramelo, su manía de hacer cosquillas, el color especial de su piel y sus “uh-uh” mientras se movía. Todo se había ido sin ninguna explicación, ni una sola palabra en un papel. Ni una sola palabra.”

Elegí a Alice Munro como autora de primavera para indagar en su obra, descubrirla y conocerla a través de sus cuentos. No sé muy bien porque la obra que os traigo hoy es la que veo que ha sido más leída por la blogosfera literaria. Quizás será por el título, por la portada o por la promoción, pero lo que es innegable es que la maestría de Alice Munro brilla con todo su resplandor en los diez cuentos que configuran este libro. Es el cuarto libro que leo de ella y me atrapó desde el primer cuento. Hoy os traigo Demasiada felicidad, de Alice Munro.

El primer cuento, Dimensiones, es el que más me ha atrapado de todos los que he leído de la autora. La brutalidad y la delicadeza con las que teje esta historia me llegaron mucho. Puede parecer una contradicción, pero realmente Munro consigue combinar ambas fuerzas. Conocemos a su protagonista, Doree, la tercera vez que va a visitar a su marido recluido. Las dos veces anteriores él no la ha querido recibir y se promete a ella misma que si esta vez sigue sin hacerlo no volverá nunca más. ¿Qué ha llevado a su marido allí?

Ficción es una historia de desamor a través del tiempo. El marido de Joyce, Jon, se enamora de su peculiar ayudante en el trabajo. Joyce no se deprime, sigue adelante, se vuelve a casar y los años pasan, pero un libro de una escritora que le suena de algo le hace rememorar a Jon. Es un cuento que se centra en el desamor, en ese vacío al estómago cuando una situación que te parecía imposible se vuelve real y en cómo el tiempo afecta a esta sensación.

El tercer cuento de este libro, El filo de Wenlock, es la historia de una de estas apariciones que ocurren pocas veces en la vida: ¿no os ha pasado nunca que aparece alguien de repente en vuestros días, os cuenta su historia y desaparece como apareció? La narradora de este cuento conoce en la Universidad a Nina, una mujer cuyos caprichos en el amor la han llevado por el camino del sufrimiento y la amargura. Una historia intensa, con un final sugerente y con alguna escena más que surrealista.

Y entonces nos adentramos a una historia inundada de melancolía en la que el paso del tiempo corta, en el que se nos resume en poco más de veinte páginas un dolor perenne, unos Pozos profundos en el estómago. Una familia feliz se va a celebrar un éxito profesional del padre, Alex, haciendo una excursión cuando uno de sus hijos, Kent, se cae en un pozo y se queda lisiado de por vida. Ya en el instituto Kent lo abandona todo partiendo sin avisar ni dar noticias de su paradero. La decepción e incluso una implícita sensación de culpa y remordimientos me llegaron mucho.

Radicales libres es uno de los cuentos más intensos y con un ritmo más rápido de Alice Munro. Neta tiene cáncer y acaba de fallecer su marido. La casa se le hace grande y de todos sus muebles y detalles emanan recuerdos compartidos con su difunto esposo. Sin embargo, una visita inesperada de un desconocido interrumpe su rutina melancólica y silenciosa. Con el estilo inconfundible de Munro este cuento me ha parecido exquisito del principio hasta el final y ha conseguido una cosa que, aunque todos son de una calidad innegable, pocos relatos de la Nobel canadiense consiguen: enganchar al lector.

Cara es uno de los escasísimos cuentos de Alice Munro cuyo protagonista es hombre. En él se nos relata en primera persona y de una forma muy personal una amistad de infancia de su protagonista, que desde tiene unas marcas rojas en la cara desde que nació, con una chica llamada Nancy. Después de haber olvidado dicha amistad por un incidente y el paso de los años se entera de algo que le hace cambiar de opinión en lo referente a ella. En este relato Munro nos vuelve a dejar con un final abierto que deja al lector con ganas de saber más.

En Algunas mujeres encontramos un cuento relatado a forma de anécdota de una discreta disputa o competición entre mujeres alrededor de un hombre que la leucemia lo está consumiendo. La narradora testigo, en primera persona, relata desde su vejez su experiencia sirviendo en esa casa sin ser demasiado crítica con los personajes pero sin vetar su opinión sobre los hechos que sucedieron allí. No es uno de los mejores cuentos pero tampoco está mal.

Juego de niños es quizás, junto a Radicales libres, uno de los cuentos que más expectación consiguen. La protagonista es Marlene y rememora recuerdos de infancia compartidos en un campus de verano con su amiga Charlene. Ha perdido la comunicación con ella. De hecho, se perdió el mismo día que cogieron el autobús del campus de verano para ir a sus respectivas casas. ¿Qué pasó allí? El inicio del cuento nos da alguna pista, pero no es hasta el final que se confirman nuestras sospechas. Alice Munro sabe en este cuento mantener la tensión, enganchar al lector y transmitirle la sensación de no querer mirar hacia atrás para evitar sentirse culpable por un error de infancia.

Sofia Kovalevski


El protagonista de Madera es Roy, un austero y solitario tapicero y restaurador de muebles que le apasiona el arte de ir a cortar madera al bosque y ha aprendido a convivir con la depresión de su mujer. Este cuento me supo a poco, aunque no deja de ser interesante me dejó con ganas de más. Aunque hay que reconocer que la atmósfera silvestre que construye entorno a un amor puro e inocente por el bosque me ha fascinado.

El último cuento es el que da nombre al libro. Demasiada felicidad es la historia de la matemática y novelista Sofia Kovalevski, que vivió entre 1850 y 1891. Recorrió toda Europa sin rendirse nunca en busca de una Universidad que admitieran mujeres como profesoras. En este cuento descubrimos, más allá de su constante lucha contra la desigualdad entre hombres y mujeres de la época, su esfera más íntima: el amor que sintió por un hombre que no lo merecía. Se nota que este cuento se basa en hechos reales pues los detalles, nombres y fechas abundan mucho más que en los otros cuentos de Munro.

En conclusión, no hay forma de resumir este libro en una sola frase, pues los cuentos que contiene no comparten un mínimo común, ni en su contenido ni en su estilo. Como habéis leído, hay algunos que no me han acabado de convencer y hay otros que me han dejado con la boca abierta. Para entender la lógica de los cuentos de Alice Munro debes conocerla, y para hacerlo debes armarte de paciencia al principio y leer al menos dos de sus libros.

9 comentarios sobre “Demasiada felicidad, de Alice Munro

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