Las uvas de la ira, de John Steinbeck


“La gente viene con redes para pescar en el río y los vigilantes se lo impiden; vienen en coches destartalados para coger las naranjas arrojadas, pero han sido rociadas con queroseno. Y se quedan inmóviles y ven las patatas pasar flotando, escuchan chillar a los cerdos cuando los meten en una zanja y los cubren con cal viva, miran las montañas de naranjas escurrirse hasta rezumar podredumbre; y en los ojos de la gente se refleja el fracaso; y en los ojos de los hambrientos hay una ira creciente. En las almas de las personas las uvas de la ira se están llenando y se vuelven pesadas, cogiendo peso, listas para la vendimia”

Lo que hace imposible o utópica una sociedad perfecta es la incapacidad del ser humano de ponerse en la piel del otro. Esta falta de empatía, este egoísmo nato y socialmente legítimo ha sido una maldición que nos ha perseguido desde el inicio de nuestros tiempos, desmintiendo sistemas que crecieron de la ilusión y la esperanza de la gente humilde y acabaron en una hipocresía sórdida que retumba en los oscuros antros de la Historia. Se trata, sin duda, del punto débil de la inteligencia superior con la que fue dotada nuestra raza, nuestro botón de autodestrucción, la condena eterna de la estirpe humana, el muro que nos separa de la anhelada verdad suprema, el plomo que pesa y frena nuestra evolución. Se trata de las cadenas que nos obligan a permanecer observando el fondo de la cueva platónica y a pelear entre nosotros, incapaces de mirar más allá de nuestra propia nariz. Y tan solo el día que seamos capaces de deshacernos de este defecto fatal nos daremos cuenta del mal que nos ha hecho. Hoy os traigo Las uvas de la ira, de John Steinbeck.

A principios de los años treinta la Gran Depresión sumió los Estados Unidos de América en la incertidumbre. La causa de esta crisis fue el fin de la Primera Guerra Mundial. Durante este devastador conflicto bélico la agricultura de Norteamérica fue muy rentable, pues tenía que proveer a toda Europa de alimentos. Sin embargo, cuando la guerra acabó y Europa se recuperó, los precios de los productos agrícolas cayeron en picado en Estados Unidos. Los agricultores se endeudaron con los bancos confiando en que la crisis fuera corta, una mala racha temporal. Sin embargo, la llegada de los tractores, más productivos y menos costosos que los trabajadores, y el fin de los plazos para pagar sus hipotecas hicieron que les fueran arrebatadas sus tierras. De un día para otro miles de familias pasaron a quedarse en la calle, como vagabundos. La mayoría de ellos vendieron las pocas pertenencias que les quedaban y marcharon hacia la lejana y prometedora California por la ruta 66, atravesando montañas y desiertos, pasando sed y hambre, gastando el poco dinero que les quedaba, alimentándose de la promesa de una tierra rica y fértil en la que no hay nada más fácil que encontrar trabajo. La familia Joad, protagonistas de este libro, parten desde Oklahoma con el mismo sueño de prosperidad que tenía toda esa gente desamparada. Sin embargo, cuando cruzan el río Colorado y llegan a su destino se topan con un panorama muy diferente del que se les había prometido.

Las uvas de la ira, ganadora del premio Pulitzer en 1940, se trata, sin duda, de una de las mejores obras del Premio Nobel más popular de la Historia. Hay dos tipos de capítulos, y se van intermitiendo a lo largo de la narración. Los capítulos largos son los que relatan la odisea que tiene que pasar la familia Joad para llegar a California y, una vez allí, su lucha por sobrevivir y seguir adelante. En los capítulos cortos el autor se aleja del caso particular de la familia protagonista, centrando su atención en todos los emigrantes que se trasladaron al oeste en busca de mayor fortuna. Y lo narra de una forma panorámica, impersonal y concisa que será un verdadero deleite para el lector.

John Steinbeck logra construir la familia tradicional de la época de una forma increíblemente natural de manera que cada personaje aporta su granito de arena a la unidad familiar. En mi opinión los personajes más complejos e importantes son Madre y Tommy. Al igual que a Padre, no sabemos el nombre propio de Madre, decisión que encontré muy acertada. Este personaje me recordó a Úrsula Iguarán, de Cien años de soledad. Madre rompe con el papel pasivo y obediente que le otorga la sociedad de la época para convertirse en el eje del grupo, la que toma las decisiones y lucha constantemente para mantener la familia unida. Tommy, su hijo predilecto, se parece en cierto modo a ella. Acaba de salir de la cárcel en el que fue conferido por matar a un hombre en defensa propia. Desobedece la libertad de palabra que le otorgan saliendo del estado de Oklahoma para partir con su familia hacia el oeste. Tommy es de los que no pueden permanecer indiferentes ante una injusticia.

Lo que más me gustó de esta novela, a parte de la clara crítica social, fue la pugna constante entre la miseria, el desprecio y el hambre con el que la familia Joad tiene que luchar día tras día y sus valores: la bondad, la generosidad y el amor. Por muchos golpes, desventuras y adversidades que se lleven por el camino, los Joad no renuncian nunca a estos valores. Y el impecable final de esta novela lo confirma: aun cuando todo lo han perdido y temen por sus vidas, no dudan en dar lo poco que tienen a los más necesitados.

En conclusión, piel de gallina. Esta novela es una Biblia social cuya moraleja queda gravada para siempre. Una lectura ideal para entender una crisis, no en su sentido económico o político, sino en su sentido más desnudo, real y contundente. Desde el punto de vista de la gente que la sufrió. Este libro quema; os va a cambiar, os va a abrir los ojos.

Reseña dedicada a Esther Sánchez, profesora de Derecho del Trabajo en mi universidad, quien recomendó este libro desde el primer día de clase. Muchas gracias.

20 comentarios sobre “Las uvas de la ira, de John Steinbeck

  1. Un autor ya clásico que me inspira mucho respeto. No sé si sus obras casarán con mis gustos como lector, pero sin duda tarde o temprano caerá en mis manos un libro de este escritor. Tal vez este que nos reseñas hoy u otro.

    Un abrazote.

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  2. El curso pasado este autor pasó por delante de nosotros en literatura universal, tengo apuntados un montón de clásicos que debo leer, y esta novela es una de ellas.
    Me encanta que los libros dejen marca, que nos cambien, y sólo por todas esas cosas que explicas en esta reseña sé que debo leerlo.
    Besitos<3

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  3. Eso es lo importante, ver la crisis desde el punto de vista de las victimas, no del país en general. No desde el punto de vista político. Demás está decir que está en mi lista de pendientes bien acomodado. Habrá que darle salida pronto.

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  4. Empecé a leer esta novela hace unos años pero no la pude terminar porque tuve que devolver el libro a su dueña (le entraron prisas a la muchacha y se lo tuve que dar a medias)
    Sí que vi la peli en la que se basa el libro y me gustó mucho. Espero algún dia poder leerlo entero.
    Besos

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