Miedo, de Stefan Zweig

Querida A.,

Si cometieras un acto reprobable socialmente, ¿confesarías, enfrentándote a las consecuencias de tu acción, o guardarías el secreto, enfrentándote al miedo de ser descubierto? De buenas a primeras podría parecer clara la respuesta, si puedes eludir las consecuencias negativas, si nadie nunca llega a tener conocimiento de tu secreto, puedes hacer como si el acto censurable nunca hubiera tenido lugar, de alguna manera te ha salido gratuito. Aunque nunca me había planteado esta cuestión -estoy seguro que tú tampoco-, el destino ha querido que leyera simultáneamente dos novelas que, en el fondo, hablan del mismo: el arrepentimiento, el miedo y la angustia como castigo interno de la propia consciencia. Se trata de Crimen y castigo, de Dostoievski, en el que sigo inmerso, y Miedo, de Stefan Zweig, del que me dispongo a hablarte en esta carta.

Ciento cuarenta y cuatro páginas. Stefan Zweig no necesita más para construir una historia intemporal, para hacerte vivir un torbellino de sentimientos y emociones aparentemente contradictorias. La protagonista de Miedo es Irene Wegner. Casada con un reputado abogado y madre de dos hijos, Irene lleva una vida acomodada consistente en ópera, teatro, paseos, bailes y reuniones sociales con la burguesía vienesa. Sin embargo, una vida con excesivas facilidades y comodidades pronto se convierte en una vida tediosa y sin emociones, y precisamente es en busca de emociones que Irene empieza a verse con un amante, un joven y bohemio pianista. Sin embargo, en una de sus clandestinas visitas Irene es descubierta por una mujer. A partir de ese momento a la desgraciada protagonista empieza a reconcomerle el miedo de que la revelación de su secreto, de su deshonra, del adulterio cometido, la lleve a perderlo todo: su marido, sus hijos y su vida.

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En este corto relato sobre adulterio, miedo y arrepentimiento todos los personajes y lugares se hallan desdibujados, el narrador se centra en las intensas emociones que vive la protagonista, que pasa de la hilaridad al terror en una montaña rusa de emociones que no parece llevar a nada bueno. Y ya sabes que Zweig es el maestro indiscutible a la hora de transmitir las inquietudes del alma al lector. Te sientes atrapado con la protagonista, sientes ese miedo a que un capricho pasajero pueda desmoronar toda tu vida, el terror a perder cosas que creías aborrecibles, aseguradas e indestructibles, pero que en realidad son las cosas más valiosas y delicadas de tu vida.

“En el instante en que pisó la calle le sobrevino el miedo, un temblor fugaz, un estremecimiento nervioso, frío, húmedo, como cuando uno sumerge la punta de los pies en el agua para comprobar la temperatura antes de zambullirse por completo en las olas.”

El ritmo de la narración va in crescendo hasta desembocar en un final sorprendente que cierra la moraleja de esta pequeña gran historia. Stefan Zweig es una apuesta segura. Nunca falla. Cuando empiezas un libro suyo sabes que no te va a dejar indiferente, sabes que, seas quien seas, vivas donde vivas, pienses lo que pienses, te vas a sentir desnudo, pues Zweig habla el único idioma universal e imperecedero: el lenguaje del alma humana.

Atentamente,

Jan Arimany

P.S. Si decides leer esta pequeña historia en la edición de Acantilado, no leas la contraportada. Básicamente han decidido hacer un resumen de la historia, y no una sinopsis, que es lo que cabría esperar de una contraportada. 

*

9788416748969Título: Miedo.

Autor: Stefan Zweig.

Título original: Angst.

Editorial: Acantilado.

Páginas: 144.

Precio: 12€

ISBN: 9788416748969.

He estado en: Viena.

 

Te gustará si te gustó:

Otros libros del autor: El amor de Erika Ewald / Carta de una desconocida / Confusión de sentimientos / ¿Fue él? / Una historia crepuscular / Mendel el de los libros / Veinticuatro horas en la vida de una mujer / Los ojos del hermano eterno / Las hermanas / La impaciencia del corazón / Novela de ajedrez.

7 comentarios sobre “Miedo, de Stefan Zweig

  1. Zweigh,el último humanista. Enorme escritor. En “Gran hotel Budapest”,aparece un personaje que lo representa. Lamentablemente, el mundo que él había conocido se había perdido para siempre.
    Tomó la misma decisión que otros grandes, como Walter Benjamin. gran pérdida para la Literatura.

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