10 rincones literarios que no te puedes perder si vas a París

¡Hola lectores!

Ayer estaba paseando por el Sena y se me ocurrió la idea de escribir esta entrada. Cuando llegué a París tenía claro uno o dos destinos que me hacía ilusión visitar por razones literarias, pero a lo largo de mi estancia en la Ciudad de las Luces he ido descubriendo lugares de interés literario que desconocía completamente y nunca me habría perdonado no haber visto. Y son los siguientes:

1. Shakespeare & Company

37 Rue de la Bûcherie

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Muy cerca de la emblemática catedral de Notre Dame hay la librería más visitada de París y una de las más famosas del mundo. Es importante saber que no es la misma librería que abrió Sylvia Beach en 1919, que frecuentaron escritores como Joyce, Pound, Stein, Scott Fitzgerald y Hemingway y al que este último dedicó un capítulo entero de sus memorias París era una fiesta. El Shakespeare & Company original estaba situado en el 12 rue Odéon pero con la ocupación nazi cerró. Se suele decir que el motivo del cierre fue que Sylvia Beach se negó a venderle a un oficial alemán una novela de Joyce.

El local actual de la librería abrió sus puertas en 1951 bajo el nombre de “Le Mistral” y se convirtió en el nuevo centro cultural anglosajón de París. Cuando Sylvia Beach murió, cambió su nombre a Shakespeare & Company. Pero esta librería ya tiene historia propia; era frecuentado por escritores de la generación beat como Ginsberg, Ferlinghetti, Corso o Burroughs.

En cualquier caso, solo por su belleza ya vale la pena perderse por sus salas y pasillos, curiosear por sus desordenadas estanterías y apreciar los detalles de su decoración. Venden exclusivamente libros en inglés y, al comprar un libro, viene sellado y con una caja y una bolsa preciosas con el logo de la librería. Tiene un bar anexo donde tomar algo mientras se empieza a leer la adquisición. Por último, si, como yo, sois de los que buscáis calma y paz en una librería, os recomiendo visitarla a primera hora de la mañana. Luego se hace una cola en el exterior y la librería se llena de gente.

2. Catedral de Notre Dame

Place Jean-Paul II

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Victor Hugo escribió su célebre novela Notre Dame de París (después de la adaptación de Disney más conocida como El jorobado de Notre Dame) para salvar la catedral. En aquella época existía el pensamiento bastante extendido de que las obras góticas -entre ellas Notre Dame- debían demolerse para construir edificios siguiendo los nuevos cánones arquitectónicos. Muchas perecieron pero, por suerte, Notre Dame sigue coronando la Île de la Cité a día de hoy, seguramente gracias a una novela.

Los que la hayáis leído disfrutaréis visitando esta magnífica catedral, testigo de gran parte de la historia de la capital francesa. Recordaréis las descripciones que Victor Hugo hace del edificio y buscaréis disimuladamente a Quasimodo en los campanarios. La visita al interior de la catedral es gratuito, pero para subir a las torres para ver las gárgolas de cerca, la gran campana y las impresionantes vistas de París se tiene que pagar entrada.

Fue una decepción para mí descubrir que ya no existe la enigmática inscripción de “fatalidad” en griego que se encontró Victor Hugo en 1831 grabada en la piedra en un lugar oscuro y poco transitado de la catedral y que lo inspiró para escribir la novela de Notre Dame de París.

3. Casa de Victor Hugo

6 Place des Vosges

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Victor Hugo, al igual que Dickens, vivió en muchos lugares. Era lo que en mi pueblo se llama un culo inquieto. Pero la casa donde vivió más tiempo (de 1832 a 1848) es la situada en la Place des Vosges (el parque más antiguo de París, por cierto). En ella evocó su genio creador para decorarla y en ella también empezó Los miserables.

Por suerte, su amigo el escritor Paul Meurice, a su muerte impulsó la compra de su casa por parte del gobierno francés para crear el museo que aún a día de hoy nos permite ver la casa de Victor Hugo como fue cuando vivía en ella el escritor. Sin duda vale la pena coger una audioguía; ofrece explicaciones muy detalladas de la casa y de la vida de Hugo.

4. Palacio Garnier

8 Rue Scribe

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Uno de los edificios más importantes de París y una de las óperas más bellas del mundo. Napoleón III abrió un concurso de arquitectos para construir una gran ópera en el nuevo barrio de moda de París. Por asombro de toda la sociedad parisina, el concurso lo ganó Charles Garnier, un joven arquitecto completamente desconocido por entonces. Sin embargo, Garnier se ganó el respeto de todo el mundo cuando tras quince años de accidentada y obstaculizada construcción, se estrenó la impresionante ópera.

Además, el edificio tiene su lado literario, y es que es en esta ópera donde vive el célebre fantasma de la ópera. La novela de Gaston Leroux parte de la leyenda de que el majestuoso edificio se construyó encima de un lago subterráneo. Aunque esta leyenda no es cierta (hay un lago pero fue construido por el mismo Garnier para acomodar la presencia de agua subterránea), la novela obtuvo un éxito fulgurante y ha sido adaptada repetidamente en la gran pantalla y en el teatro. En la visita a la ópera se puede visitar el palco número cinco, el del mismo fantasma de la ópera. La audioguía también es imprescindible en esta visita.

5. Casa de Balzac

47 Rue Raynouard

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Si eres fan de Honoré de Balzac (y si no también, porque debe ser que aún no has leído nada suyo) no te puedes ir de París sin visitar su casa. Se trata de la única residencia del escritor que se conserva actualmente y en ella vivió de 1840 a 1847. Allí de hecho escribió La comedia humana.

Además de poder visitar su casa, el museo expone ediciones y objetos (como su escritorio) que fueron propiedad del novelista. También podrás ver la segunda puerta de la casa por la que Balzac, siempre endeudado, huía de sus acreedores.

6. Pont des Arts

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A parte de que es un puente bellísimo, peatonal, con vistas tanto a la Île de la Cité como a la Torre Eiffel, el Pont des arts, situado entre el Louvre y el Instituto de Francia, los fans de Julio Cortázar deben pararse en este puente un momento y leer en voz alta el primer capítulo de Rayuela. Sólo ellos, de entre todos los turistas que se hacen selfies con el paisaje, buscarán a la Maga:

“¿Encontraría a la Maga? Tantas veces me había bastado asomarme, viniendo por la rue de Seine, al arco que da al Quai de Conti, y apenas la luz de ceniza y olivo que flota sobre el río me dejaba distinguir las formas, ya su silueta delgada se inscribía en el Pont des Arts, a veces andando de un lado a otro, a veces detenida en el pretil de hierro, inclinada sobre el agua. Y era tan natural cruzar la calle, subir los peldaños del puente, entrar en su delgada cintura y acercarme a la Maga que sonreía sin sorpresa, convencida como yo de que un encuentro casual era lo menos casual en nuestras vidas, y que la gente que se da citas precisas es la misma que necesita papel rayado para escribirse o que aprieta desde abajo el tubo de dentífrico.”

7. Castillo de Montecristo

Chemin du Haut des Ormes, Le Port-Marly

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No, no es el castillo del conde de Montecristo. O quizás sí. Me explico. Alexandre Dumas era el novelista más famoso de Francia (había publicado ya Los tres mosqueteros y El conde de Montecristo) cuando decidió irse a vivir lejos del ruido de París. Dumas se decidió por una colina de Port-Marly y contrató a un arquitecto, a quien le indicó minuciosamente cómo debía ser el castillo que quería construir. Y es que Dumas quería hacer realidad el castillo que había imaginado para Montecristo. Es por esto que le puso su nombre.

No está propiamente en la ciudad de París, pero está a la misma distancia que destinos tan turísticos como Versalles. Una visita imprescindible.

8. Tumbas literarias

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No nos podemos olvidar de visitar las tumbas de nuestros escritores favoritos. No se puede describir con palabras la sensación de estar cerca de la persona que escribió obras que tanto te han hecho disfrutar.

En París son cuatro los lugares a ir para visitar las tumbas de escritores. El primero es el cementeterio de Montparnasse, donde está enterrado Julio Cortázar, Guy de Maupassant, Marguerite Duras, Charles Baudelaire, Samuel Beckett y Carlos Fuentes, entre otros.

No puedes dejar de visitar el cementerio Père-Lachaise, donde está enterrado Jim Morrison, sí, pero también escritores tan importantes como Cyrano de Bergerac, Molière, Marcel Proust, Oscar Wilde, Miguel Ángel Asturias, Gertrude Stein, Colette, Guillaume Apollinaire y Honoré de Balzac.

Si eres fan de Stendhal o Alexandre Dumas (el hijo, es decir, el autor de La dama de las camelias) te deberás dirigir al cementerio de Montmartre.  Por cierto, en este cementerio también está enterrada Marie Duplessis, la cortesana de la que Dumas se enamoró y con la que se inspiró para escribir La dama de las camelias.

Por último, en la cripta del Panteón, donde descansan en un lugar de honor las personalidades más glorificadas de la patria francesa, encontrarás compartiendo habitación las tumbas de Emile Zola, Alexandre Dumas (ahora sí, el padre) y Victor Hugo.

9. La habitación de Proust en el Museo Carnavelet

16 Rue des Francs Bourgeois

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Ubicado en el barrio del Marais, el Museo Carnavelet recorre toda la Historia de París. Y sí, es muy interesante, y sí, aprendes muchas cosas que no sabías y, claro, los objetos que en él se exponen son increíbles. Pero el lector estará toda la visita esperando impacientemente llegar a la reconstrucción de la habitación de Marcel Proust.

Y es que el Museo Carnavelet adquirió los objetos que tenía Proust en sus últimas habitaciones, como la del Bulevar Hausseman, famosa por el aislamiento de corcho con que la forró para evitar el ajetreo de la calle.

10. Cafés y restaurantes literarios.

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Una de las primeras impresiones que tiene el visitante cuando llega a París por primera vez es que no hay esquina sin las características mesas redondas de los cafés, bistrots y restaurantes parisinos.

Hay muchos de estos locales que esconden historias literarias. El café Les Deux Magots (6 Place Saint-Germain des Prés) y el café de Flore (172 Boulevard Saint-Germain) eran los favoritos y loas más frecuentados por escritores como André Gide, Simone de Beauvoir, James Joyce, Jean-Paul Sartre, Boris Vian, Antoine de Saint-Exupéry y Ernest Hemingway.

A La Closerie des Lilas (171 Boulevard du Montparnasse) iban Zola, Oscar Wilde, Apollinaire, Scott Fitzgerald, Henry Miller y Ernest Hemingway. En el Café de la Paix, justo al lado de la Ópera Garnier, iban mucho Zola, Guy de Maupassant, Oscar Wilde, Marcel Proust y André Gide.

*

Si vais a París no os podéis perder ningún de estos sitios.

¿Qué os han parecido?

¿Conocéis otros sitios?

¡Dejádmelo en los comentarios!

6 comentarios sobre “10 rincones literarios que no te puedes perder si vas a París

  1. ¡Hola!

    Nunca he estado en París pero me gustaría muchísimo ir, adoro el francés y lo estudio. Las fotos son preciosas y sin duda alguna los visitaré todos el días que vaya, se me hacen muy especiales.

    ¡Nos leemos!
    Lua.

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  2. ¡Oh por Dios! Que hermosos lugares! Ya me quisiera ver perdida por ahí con un buen libro, como dice mi abuela… si Dios me da licencia algún día estaré por allá y sin duda visitaré un par de estos lugares.

    Besos!

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