Ni aquí ni allí, de Tommy Orange

“Ahora conocemos más el centro de Oakland que lo que conocíamos cualquier cordillera sagrada, más las secoyas de las colinas de Oakland que cualquier otro bosque frondoso y salvaje. Conocemos más el sonido de la autopista  que el de los ríos, más el aullido de los trenes distantes que los aullidos de los lobos, conocemos más el olor de gasolina, del cemento líquido y goma quemada que el olor del cedro, la salvia o incluso el pan frito, que no es tradicional, al igual que las reservas no son tradicionales, pero nada es original, todo viene de algo que vino antes, que una vez no fue nada. Todo es nuevo y condenado. Vamos en autobuses, en trenes, en coches a través, por encima de y bajo llanuras de cemento. Ser Indio nunca ha supuesto volver a la tierra. La tierra está en todas partes y en ninguna parte.”

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