10 consejos para conseguir que un bloguero JAMÁS reseñe tu libro (y de paso cabrearlo)

Aunque hay miles de blogs con más seguidores y con más concurrencia de visitantes que el del aquí presente, considero que los más de siete años que llevo escribiendo reseñas me han dado un bagaje importante en muchos aspectos de la blogosfera literaria. Uno de estos es la relación entre los blogueros y los escritores noveles. Estos últimos han encontrado en el fenómeno de la autoedición la oportunidad de prescindir de editorial y, en la blogosfera literaria, un altavoz asequible y efectivo. Con el único gasto de un ejemplar -que muchas veces se reduce a un documento PDF adjunto a un correo electrónico- consiguen llegar a una gran cantidad de lectores. La autoedición tiene la virtud de haber derribado las barreras impuestas por el antiguo monopolio editorial, demasiadas veces perdido en criterios exclusivamente comerciales y económicos. Pero esto es tan cierto como que la falta absoluta de filtro alguno lleva a un totum revolutum que ha reducido el prestigio de los libros autoeditados a la posible repesca por parte de las mismas editoriales que pretendían eludir en un principio.

Este infierno también ha afectado a los blogueros literarios -entre los que humildemente me incluyo-, quienes reciben un alud constante de correos electrónicos de escritores noveles y/o autopublicados que ofrecen un ejemplar “a cambio” de una reseña. Cuando el otro día recibí un correo surrealista con una novela pronográfica adjunta, pensé que había llegado el momento de dedicar una entrada a dar algunos consejos para hacerlo correctamente. Pero, pensándolo mejor (cosa que raramente hago antes de tomar una decisión), llegué a la conclusión de que en realidad era tan fácil hacerlo bien, que lo realmente complicado es hacerlo tan mal como lo hizo la autora de esa novela pornográfica. Así que he decidido daros unos consejos que, si los aplicáis íntegra y debidamente a la hora de enviar vuestro manuscrito a un bloguero, este JAMÁS lo leerá ni lo reseñará (y si tenéis un talento innato, podéis llegar a cabrearlo). ¡De nada!

Mis consejos se limitan a lo que es el correo electrónico que enviaréis a vuestra víctima, no al manuscrito en sí. Pero de más está decir que es mucho mejor el formato Word que el PDF, y mejores que ambos son formatos incompatibles con Microsoft Office (como .pages) o, el formato estrella, el .text. De más está decir también que no gastes tu tiempo en releer y revisar tu propio manuscrito ni gastes tu dinero en contratar a un corrector. Si prescindimos de editorial, prescindamos también de todas estas nimiedades.

Centrémonos pues en los consejos para ese correo electrónico. ¿Cuál es el objetivo? Que el bloguero nos ignore o, en el mejor de los casos, nos envíe una respuesta airada. ¿Lo tenemos claro? ¿Sí? ¡Pues adelante!

1. Contacta masivamente con todos los blogueros literarios que encuentres en internet. No discrimines a nadie. Aunque no lo sepan, todos se están muriendo de ganas de leer tu manuscrito. El único requisito es que tenga un blog y sea de libros. Da igual si está especializado en libros de cocina y tú has escrito una novela negra. Da igual que sea un blog de literatura feminista y tú hayas escrito una novela sobre una relación tóxica idealizada para adolescentes. ¡Dale!, que diría aquel filósofo.

2. Envía el mismo correo electrónico a todos los blogueros literarios con los que contactes. No lo escondas. Puedes mandar una plantilla cuyo formato haga evidente que lo único que has cambiado es el nombre del blog, pero es aún mejor enviar un único correo electrónico a todos los blogueros a la vez. Salúdalos en plural. Que se enteren de una vez por todas que tú no tienes tiempo para ir contactando con ellos uno a uno. ¡Eres un novelista, un artista, un poeta! Tu tiempo es precioso y deberían agradecerte que les brindes la oportunidad de pasarse horas leyendo tu manuscrito.

3. No te informes del blog ni de su actividad. No te intereses por el tipo de reseñas que escribe, ni el tipo de libros que le gustan. No le hables de gustos compartidos, de novelas que los dos amáis; tú habla del tuyo directamente, que es más interesante. No menciones bajo ningún concepto las razones que te hayan llevado a contactar con él o con ella en especial. Ni siquiera intentes enterarte de si detrás del blog hay un hombre, una mujer o un equipo colectivo. Cuanto menos, más. Tú apuesta por el trato que te parezca y “palante”, como dijo el sabio aquel antes de ofrecer amablemente montar una mesa.mi-libro

4. No lo hagas personal. Ponte ante el espejo y dite: “has venido a hablar de tu libro, y él también. Su existencia gira alrededor de tu libro. Ha nacido y ha aprendido a leer sólo para este momento. Lleva toda su vida esperando a que tú le mandes tu manuscrito: es el sentido de su existencia.” Cuando lo tengas claro, empieza a escribir el correo electrónico: no saludes, no le escribas como si mereciera respeto alguno, no seas agradecido, no seas humilde, no seas educado, no hables como si  el destinatario tuviera otras cosas que hacer en su vida. Sé directo: “aquí estoy. He escrito este libro, si quieres te mando un ejemplar y lo reseñas. Hasta luego, Mari Carmen.” Con esto demostrarás quién manda. En definitiva, ¡no le hables como si fuera un ser humano que invierte tiempo en su blog por simple pasión a la literatura! Trátalo como si trabajara para ti.

5. Elude sinopsis. No le cuentes de qué va, no le digas nada del libro en el correo electrónico. Debes meterte en la cabeza que el bloguero está desesperado por leer tu novela, ¡no le avances nada! Recuerda: tu manuscrito es el centro del Universo. ¡Si no te metes esto en la cabeza, meterás la pata y conseguirás alguna que otra reseña! Y si incluyes sinopsis (mal), que sea de copiar y pegar (y que se note). No personalices la sinopsis teniendo en cuenta quién es el destinatario, no lo relaciones con sus gustos literarios ni lo que aprecia más en sus reseñas. Deja claro que es uno de entre un montón, que no sabes nada de él. ¡No intentes llamar su atención! ¡No seas persuasivo! ¡No seas cercano!

6. Este es importante: BA-JO-NIN-GÚN-CON-CEP-TO revises el correo electrónico antes de mandarlo. Cuantas más faltas ortográficas y errores sintácticos, mejor. Además, ¡tu tiempo es precioso!

7. Y me dirás: “¿Pues qué diantres tengo que escribir en el correo electrónico? ¡Sólo me dices, oh Maestro Jedi, qué NO tengo que incluir!“. Pues hay una cosa que siempre debes incluir, pequeño saltamontes. La petición de reseña. Que me dirás: “¿pero este no es un tutorial para conseguir precisamente todo lo contrario?” Psicología inversa, my friend. Lo importante no es ofrecerle la lectura, esto haría una persona razonable que da por sentado que, si lo lee y le gusta, lo va a reseñar, pues precisamente por esto tiene un blog: para recomendar libros que le gustan. NO: pídele explícitamente la reseña. No le digas nada de la novela, ni seas presuasivo, ni te intereses por su blog: pí-de-le-la-mal-di-ta-re-se-ña. Y si puedes dejar por escrito que se lo mandas A CAMBIO de la reseña, mejor. ¡No se vaya a escabullir, el muy canalla! Recordarle que se lo ofreces GRATUITAMENTE siempre ayudará a la causa. No pierdas de vista que aquí eres tú quien hace un favor.

8. Sobretodo, nunca estés dispuesto a mandar un ejemplar en papel. ¡Que vale dinero! ¿Vamos a invertir dinero en esto? Repite conmigo: ¡NOOOO! ¡Exacto! No vale la pena. Ofrece sólo formatos electrónicos, ¡que no eres una ONG, tú! Si el señorito lo quiere en papel, que se lo imprima él mismo.

9. Si los astros se han alineado y has tenido la mala fortuna de encontrarte un Gandhi que, aun habiendo seguido todos mis consejos, acepta, espera. Pero no mucho. Un día o dos. Después empieza a mandarle correos haciendo seguimiento y metiendo prisa. Si no publica reseña cuando lo consideres razonable, insiste y no dudes en exigir lo que es tuyo: LA CONDENADA RESEÑA. Tú hazme caso, es una inversión de futuro.

10. Si finalmente la reseña no es positiva (o no tan positiva como tú, la persona más objetiva del Planeta Tierra a la hora de juzgar tu propia obra, consideras adecuado y suficiente), discútele la crítica. Tómatelo personal. Ahora sí, es el momento de hacerlo personal. Ni te plantees que pueda tener razón. Tú inúndalo de razones, véngate: lo único que quiere es joderte, el muy cabrón. Seguro que nació, aprendió a leer e invirtió horas en ese blog de mierda sólo para joderte. Una vez hayan transcurrido tres días naturales sin movimiento desde tu noveno correo electrónico respondiendo sus argumentos, tómate una birra. Te la mereces, campeón. ¡Lo has conseguido! ¡Enhorabuena! Ahora ponte a trabajar en tu próxima novela, que, esta sí, ¡ni siquiera ese pringao querrá leer!

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9 comentarios sobre “10 consejos para conseguir que un bloguero JAMÁS reseñe tu libro (y de paso cabrearlo)

  1. Me sentí plenamente identificada! Hasta te ponen una fecha límite para que publiques la reseña, por temas publicitarios y bla bla bla. A mi me molesta mucho que no me pongan la sinopsis del libro, o que no me expliquen un poco de qué trata… toca buscar en google o pedirle info, lo cual para ellos ya es un SI rotundo a leerlo. No no y no.
    Me ha encantado tu entrada, creo que como blogueros en algún momento nos ha tocado un correo de estos xD
    Saludos!

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  2. Entrada muy interesante y divertida. Tengo la impresión de que esos autores os utilizan como medio publicitario. A alguna amiga bloguera le he dicho que pida dinero a cambio; al fin y al cabo es publicidad…

    He leído pocos autores autopublicados. La mayor parte, lamentables. Todo el mundo cree que juntar palabras es escribir una novela. Algunas están repletas de lugares comunes (cuando no son plagios), vaguedades, reiteraciones, digresiones y unas faltas de ortografía (¡y de cultura!) como catedrales. Luego están los otros, claro. Unos pocos.

    Yo creo que no debéis utilizar el blog para esto, se pervierte su sentido, pero naturalmente cada cual hace en su casa lo que le da la gana.

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  3. Uf, molt d’acord amb tu, m’ha encantat l’entrada. Crec que ja sé de quina novel·la pornogràfica parles, a mi també me la van enviar…I mira que sóc de ser amable amb tothom i respondre, encara que sigui amb una negativa, però en aquest cas em vaig enfadar tant que ni això. Molts “bons” consells.

    Salutacions,
    Laura.

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