
Dramas rurales
Entre el sol implacable y la tierra áspera del Ampurdán laten pasiones feroces, rencores enquistados y destinos que parecen escritos por una fuerza más antigua que los hombres. Una anciana inválida aguarda impotente mientras las llamas avanzan hacia ella; dos mendigos descubren que incluso el amor puede convertirse en una condena; un hombre duerme junto al cadáver de su esposa sin saber que ha sido asesinada por su amante, y una moribunda revela a su marido que toda su vida ha sido una mentira.
Publicada en 1902, Dramas rurales es considerada una obra fundamental de las letras catalanas. En estos doce relatos, Víctor Català desmantela la visión idealizada del campo y explora, con una intensidad sobrecogedora, la violencia, la fatalidad, el deseo y la soledad de quienes viven al margen de la comunidad y sometidos a una naturaleza que se muestra impasible ante la tragedia de su existencia. Más de un siglo después de su aparición, su mirada sobre las zonas más sombrías de la condición humana conserva intacta toda su fuerza.
Autor: Víctor Català
Páginas: 216
Publicación: 02/09/2026
Colección: Piteas · 49
ISBN: 978-99920-83-21-5
Dimensiones: 210 x 140 cm.
Formato: Tapa dura

Víctor Català
Caterina Albert i Paradís nace en 1869 en L'Escala, Girona, en el seno de una acomodada familia de propietarios rurales. En vez de resignarse al destino previsible para las mujeres de la época (matrimonio y maternidad), nunca se casó y se entregó a actividades artísticas como la pintura, la lectura y la escritura. Con el monólogo teatral La infanticida ganó los Juegos Florales de Olot en 1898. No obstante, la inmoralidad que se le imputaba a la obra unido a la revelación de que tras el seudónimo masculino Virgili d'Alacseal se escondía una mujer, hizo que el jurado le retirara el galardón. A partir de entonces, Caterina adoptó el seudónimo de Víctor Català —que ya nunca abandonaría— para firmar todos sus textos. La publicación de Dramas rurales (1902) abrió su época dorada como escritora, que culminaría con su obra maestra Soledad (1905), considerada una cumbre de las letras catalanas. Pese al éxito internacional que alcanza con esta novela, las constantes críticas de los novecentistas llevaron a Albert a trece años de silencio, un silencio que terminó con Un film (3000 metros) (1926) y tres volúmenes de cuentos. La guerra civil vuelve a interrumpir su producción literaria casi veinte años hasta la publicación de Retablo (1944), seguida de las que serán sus últimas obras. Caterina Albert muere a principios de 1966, pero Víctor Català, su inconformista, vehemente y, por encima de todo, libre alter ego literario está más vivo que nunca.





